El “ser padres” es una de esas áreas donde no es tan evidente cuánto esfuerzo necesitamos invertir. Tendemos a pensar que si los otros lo hacen, nosotros también. Lo que no sabemos, es si los otros lo hacen bien.

Camila (mi hija) es una de las razones por la cual me despierto cada mañana. Es una niña muy segura de lo que quiere, pero es también muy temperamental. He conocido más personas de este tipo, pero con Camila, TENGO que vivir :). El famoso “terrible two” comenzó al año y medio y sentí que duraba una eternidad!

Como propósito de año nuevo, decidí invertir más tiempo en mi relación con ella. Habíamos tenido situaciones intensas que terminaban en llanto, gritos y hasta un par de nalgadas. El pasármela así cada día no era vivir para mí!

Una mañana de lunes, mientras estábamos ocupados en la rutina diaria, la situación fue TAN caótica que cuando finalmente ella salió con mi esposo a la escuela, tuve que quedarme en casa por un rato. No podía manejar en esa condición: demasiado estrés, frustración y la impotencia de no ser capaz de establecer mi rol como madre. Fue en ese momento cuando decidí buscar ayuda profesional!

Mis amigas me dieron el nombre de una psicóloga que estaba muy recomendada en el grupo, así que decidí contactarla. Una semana después, comenzamos nuestra terapia familiar. Yo no podía esperar más!

Los resultados fueron inmediatos. No puedo negar el “antes y después” en nuestra vida familiar. Ahora tenemos una mejor relación los tres y manejamos nuestros conflictos de diferente manera.

 

Como padres, vamos a enfrentar retos en cada edad de nuestros hijos, pero si en nuestro rol como profesionales somos capaces de invertir tiempo y recursos para tener éxito en nuestras carreras, porqué no podemos hacer lo mismo por nuestras familias???

 

El buscar ayuda profesional o mencionar la palabra “psicólogo” en nuestros países Latinoamericanos es cosa de “locos”, o para gente que tiene “issues”. Al inicio estaba un poco escéptica, pero superé el tabú y decidí probar.

Aprendí que hay cosas que no puedo resolver por mí misma y que el pedir ayuda no me hace menos capaz.

 

Gracias Maylet!

 

PD: compartilo con aquellos padres que también puedan necesitar ayuda.

 

Hasta la próxima,

Kaqui…