“Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas”… de verdad!?

No subestimes lo que haces durante tus viajes-locos… Por experiencia!

 

Te voy a contar una historia…

Capítulo 1: El viaje

Enero 2004, tres mejores amigas deciden hacer un viajecito para recibir el año nuevo en “Pana”. Panajachel es un pueblo pequeño y muy turístico a la orilla del Lago Atitlán, en Guatemala. Después de tres días de disfrutar los lindos atardeceres en el lago, ya iba llegando la hora de despedirse del viaje como Dios manda… con fiesta!

Lago Atitlán

Capítulo 2: La pregunta

Pizza al horno, vino y música en vivo fueron sólo el comienzo. “Hey, vamos a bailar!” les dije a mis amigas. “El Chapiteau” era LA DISCO del pueblo y sin duda teníamos que terminar ahí la noche.

Después de varias horas de baile, yo no podía quitarle la mirada al chico de la mesa de atrás. Estaba solo, pude darme cuenta. Yo tenía sed y no me quedaba “ni un cinco” en el bolsillo, así que le pedí a mi amiga que me comprara una botella de agua. Ella había notado mi interés por el chico de la mesa  y con toda la intención del mundo me dijo “Si vas al chico que está atrás (señalándolo) y lo sacás a bailar salsa, te doy agua!”… qué creen? “JA! “piece of cake”!”… no sé cuál era mi mayor motivación: si (finalmente) hablarle o la sed que tenía 🙂

Me acerqué al chico y le pregunté, en Inglés (obviamente era turista): “Do you want to dance with me?”… “Sí”, me respondió en español. No recuerdo cuál canción o cuánto tiempo bailamos, pero la salsa terminó y era hora de decir adiós. Lo acompañé hasta su mesa y mientras tanto pensaba en cómo alargar la conversación, pero ví a mis amigas que habían invadido su mesa y pensé: “Yesss! qué pilas!” 😉

Hablamos un buen rato y terminamos intercambiando emails. Para él, era el inicio de un largo paseo por Guatemala y México. Para mí, era el final del viaje.

Capítulo 3: “El Bajón”  

En El Salvador, llamamos “el bajón” a la última comida (o snack) antes de ir a la cama, después de una laaarga noche de fiesta y alcohol.  Para mis amigas y yo, era la hora de buscar algo de comer. Nos despedimos del chico, y después de caminar más de 5 minutos, yo no podía sacarme de la cabeza al chico de “El Chapiteau”. Mis amigas me preguntaron: “Y porqué no traes a tu amigo para que coma con nosotros?”. Creo que no habían terminado de decirme, cuando yo ya estaba de camino a la disco. El todavía estaba ahí. Le pregunté si quería venir con nosotras y me dijo que sí.

Comimos papas fritas, bien me acuerdo. Nos tomamos fotos y reímos un rato. Hoy sí! Llegó la hora de despedirse, y así fue.

No hubo sexo… ni siquiera un beso… de verdad! Sólo tenía nuestra foto y su email.

Y ahí está mi amiga… la que todavía me debe una botella de agua!

Capítulo 4: El Reencuentro

Lunes por la mañana y de regreso al trabajo. Lo primero que hice fue enviarle un email al chico de la disco, adjuntarle nuestra foto (para que se acordara) y desearle un buen viaje. Yo sabía que su viaje era largo, así que no esperaba una respuesta inmediata.

Cuando regresé del almuerzo, qué creen? tenía un nuevo email. Era él!…

Desde entonces, no había día que no nos comunicáramos. Al regresar del almuerzo, yo sabía que un nuevo email me estaba esperando.

Después de varios meses en contacto, decidimos encontrarnos otra vez. Hasta ese momento, NADIE sabía de mi historia, ni siquiera mis amigas. Un viernes por la noche, les dije: “Hey, se acuerdan del chico en “El Chapiteau”?… qué-me-dirían si les confieso que me voy de viaje, a encontrarme con él?” WTF!!!…Todavía me acuerdo, ese fue uno de los Ladies-night más largos de la historia! 🙂

Julio 2004, llegó la hora del reencuentro. Ahí estaba él, esperándome en el aeropuerto de La Habana… en Cuba!!!

@El Malecón, La Habana, Cuba

Capítulo 5: Sí, acepto!

Acortemos la historia: Septiembre 2005, estoy volando hacia Bruselas para encontrarnos otra vez. Esta vez, para vivir juntos.

Más de 10 años han pasado desde aquella noche en “El Chapiteau”, y si alguien me dice en ESE momento “la vida te va a cambiar”, no me la creo!

 

En el viaje de la vida, siempre encontramos personas valiosas en el camino. Personas que tienen un impacto positivo y hasta nos cambian la vida. Yo encontré esa persona en “Pana”. El estaba ahí, para mí… en “El Chapiteau”.

@La Laguna de Suchitlán, El Salvador

 

Dedicado a todos aquellos que han tenido una experiencia parecida en “otro Chapiteau”.

Contame tu historia… Sé que no soy la única!

 

Qué viva Pana!

Kaqui…

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